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sábado, 15 de septiembre de 2012

Educación infantil para adultos (39). EL NIÑO DIVINO Y EL HÉROE


Fragmento del libro de Claudio Naranjo

Comentario del libro: El signo de la libertad


SABIDURÍA ORIGINAL, PUREZA, ESPONTANEIDAD, CONTACTO CON EL MUNDO ANIMAL.

Uno de los aspectos del ser infantil es el que ya hemos cubierto, es la bondad, sabiduría innata y natural, una jerarquía de valores traídos al mundo – más bien que extraídos de él-, una atención o el estar “plenamente aquí”, que por derecho de nacimiento le corresponde al hombre, pero que con frecuencia pierde. Cualquier valor que otorgue el niño es inseparable de nuestra esencia, es un valor original de nuestra naturaleza; la niñez es entonces una expresión impoluta de estos valores, una manifestación abierta de los niños.



De esta manera, el niño representa algo que el hombre es en su origen, su raíz, su ser intrínseco, una esencia que la cultura disfraza, anula. Y la actitud del niño es tener confianza en su naturaleza, dar por sentada la bondad de la vida, y no asumir que la existencia es un mal que debe ser corregido mediante el esfuerzo, que es la actitud del héroe frente a la misma.




En el sentido de naturaleza impoluta, sabiduría original, confianza en los mecanismos universales y espontaneidad, lo más parecido al niño es el animal, y encontramos que los animales tienen una importancia significativa en los libros en que el personaje central es un niño (…) El niño de nuestros cuentos entiende a los animales porque se siente como hermano de ellos, no se ha alienado de su naturaleza biológica. El niño, como animal, es una criatura de la naturaleza, es la naturaleza misma. La naturaleza actúa a través de él, su actitud lo impulsa más a amoldarse a las disciplinas ascéticas del héroe que intenta derrotar sus debilidades y necesidades personales.



Otro aspecto del niño de nuestros cuentos es su tamaño pequeño, menor que el del adulto; subdesarrollado, frecuentemente subestimado, ignorado, silenciado o rechazado por el mundo de los adultos por su ingenuidad, infantilidad, irrelevancia o "locura". El niño implica divinidad en la pequeñez, lo divino en lo invisible, el bien supremo disfrazado de inutilidad, la sabiduría disimulada bajo la estupidez.

...el legendario rey Arturo se cree un muchacho ordinario, pero su verdadero ser se revelará mediante el hecho de que puede sacar la espada de la piedra donde estaba incrustada, sin esfuerzo. Este hecho en sí es un ejemplo del poder de lo pequeño, el poder que reside en ser, no en hacer. Es el mismo tema de cenicienta; la zapatilla se ajusta perfecta y fácilmente a su pie, y ninguna clase de esfuerzo hará que se ajuste a ningún otro pie.

...aquel que renuncia a su propio conocimiento y sigue a su animal puede encontrar su paz.

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