Bienvivido y Bienvivida

BUENO, EN EL FONDO, FONDO, FONDO, NO EXISTIMOS.

martes, 17 de noviembre de 2015

De la identificación a la indiferencia creativa



 Perls utilizaba la teoría de la indiferencia creativa de Salomón Friedlaender en la que si permanecemos atentos al centro podemos adquirir la capacidad creativa para observar ambas caras de los sucesos y para completar la mitad incompleta. Decía que si evitamos una visión unilateral, alcanzamos una comprensión mucho más profunda de la estructura y de la función del organismo. Perls cuando ejercía su labor de terapeuta entraba en ese cero (centro) neutro: “Cuando trabajo ya no soy Fritz Perls. Me convierto en nada, en una nada, en un catalizador (…) la nada equivale a la realidad.” Y en palabras de Friedlaender : “Debes saber que eres indiferente y careces de forma y que estás solo contigo mismo y que esta soledad significa y conduce mundos enteros.” 




Esa extinción de uno mismo es sumamente vulnerable y a la vez nos permite percibir y acoger el entorno de una forma en la que nos sentimos parte de él, como más unidos a la realidad y más abiertos a la belleza que nos rodea. Sucede que cuando queremos atrapar o aferrarnos a la belleza reducimos a la condición de cosa aquello que no lo es. Desde esa fragilidad no cabe excederse en los juicios o rechazos que hacemos con frecuencia del entorno (ruidos, ciertas personas, etc.). Desde esa percepción vulnerable estamos cultivando la ternura, la solidaridad y la compasión hacia el entorno, sin necesidad de caer en una moral del “debería” o religiosa, donde el bien y el mal tienen significados arbitrarios. El escritor y filósofo Albert Camus, hablaba del tema de la indiferencia del universo hacia el ser humano y el escaso sentido de la vida en su novela El extranjero, en la que el protagonista aceptaba la pena capital sin tristeza o sentimientos de justicia o moral.

Emilio Blázquez

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